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VISITAR ALGUER : INFORMACIÓN PEQUEÑA GUÍA



Alguer
es una de las ciudades más bonitas de Cerdeña. Una pequeña
ciudad en la provincia de Sassari de cerca de 44000 habitantes.
Cada año es visitada por decenas de miles de personas, que aprecian
las maravillas del mar y de una cultura particular,
única en la región. En los últimos años gracias a la incursión en
el aeropuerto local de la compañía Low Cost Ryanair,
el número de turistas se ha incrementado
más aún, haciendo que la ciudad sea aún más vibrante y cosmopolita.
Alguer
es universalmente conocida
como la ciudad catalana de Italia o la Rivera del corallo
o como la llaman cariñosamente los catalanes "la Barceloneta
de Cerdeña". Fue fundada en el año 1102 de mano de una
gran familia de Génova, los Doria. Decidieron fortalecer
un monte de Cerdeña, unido por un gran istmo a la tierra firme donde
se amontonaban las algas (de aquí sale el nombre de la ciudad).
Aleguerium era de hecho el nombre antiguo y la hipótesis más sensata
es pensar que este nombre proviene de una larga estancia en el litoral
de algas de tipo Posidonia Oceánica. Mucho antes de
la era cristiana, los Fenicios instituyeron un puesto comercial
en esta bahía, expuesto a los vientos del oeste de Cerdeña. A principios
de la Edad Media, las flotas de invasión árabe
mantenían allí una base estratégica, desde la que llevar a cabo
las incursiones en la costa sur de Francia. Los antiguos
romanos dejaron algún rastro, varios de ellos importantes,
una villa romana, un santuario o una necrópolis
descubierta recientemente. Llegaron a Cerdeña en torno al 260 a.C.
después de haberse ido de la isla de Cartago en la primera
guerra púnica y se asentaron por toda la costa norte,
cerca de Porto Conte, de donde viene el nombre
Nynphaeus Portus, señalado en el itinerario de
Antoniano. No fue, sin embargo, hasta principios del siglo
XII cuando los colonos genoveses fortificaron la pequeña
península situada todavía hoy en su centro histórico.
Así
nació el puerto, de gran importancia gracias a su excelente posición
geográfica y que jugaba un importante papel para el comercio
en el gran Mar Mediterráneo; fue por esta razón por
lo que los genoveses tenían que defenderla continuamente
de los ataques de los barcos que provenían de Pisa y de los
Aragoneses. En 1284 Alguer
fue
ocupado por los ciudadanos de Pisa que junto con los genoveses
se disputaban la supremacía de Cerdeña. En el 1353 los genoveses
tuvieron que dar paso a las fuerzas catalanas y
aragonesas. Su Rey, Pedro IV, conocido como
"el ceremonioso", conquistó la fortaleza y mató a todos los habitantes,
repoblando la isla únicamente con los inmigrantes catalanes
y aragoneses. Fue un verdadero proceso de colonización
que llevó a la formación en tierras de Cerdeña de un pequeño mundo
catalán. Los colonos aplicaron una política muy estricta
de exclusión contra los sardos, que guardaban celosamente
su propia identidad. Todo esto sucedió en un ambiente hostil y difícil,
caracterizado por un continuo estado de guerra y un intento de repeler
a los catalanes por parte de los sardos. Los españoles defendieron
la nueva ciudad batiéndose con coraje y decisión. Alguer
estaba rodeado de murallas y fortificaciones,
torres y bolardos y a los ciudadanos se les prohibió salir a más
de tres kilómetros de la periferia.
Desde
hace tiempo, durante la época aragonesa, a
fin
de controlar la ciudad, el monarca ibérico otorgó
a los habitantes unos privilegios e inmunidad particulares. A finales
del siglo XV determinados acontecimientos geográficos,
político-militares y económicos modificaron la cara de Europa y
del mundo. La corona aragonesa y la de castilla
se habían unido con el matrimonio de Fernando el
Católico e Isabel de Castilla. La isla
era ahora un dominio pacífico y los monarcas españoles le dieron
a la ciudad de Alguer
capacidad para conceder la ciudadanía también a los no catalanes,
abriendo así la puerta a los sardos, corsos e italianos. El incremento
de la población coincidió con un periodo de prosperidad
económica y desarrollo civil y social.
La segunda mitad del siglo XVI representó la Edad de Oro de Alguer.
Catalanes y genoveses hicieron de este un lugar privilegiado comercial
con Cerdeña, y además la recolección de coral atraía, cada
año a este puerto, cientos de embarcaciones.
En
el territorio de
Alguer
se han encontrado
un centenar de nuragas, de los cuales algunos como Siseri
y Palmavera, son propios de la verdadera ciudad nuraguí.
Algún sepulcro de Sant Imbenia es testimonio
del pasado de los fenicios.
Orientarse
en la ciudad es fácil, el
centro
histórico es compacto así que se puede explorar a pie. La ciudad
vieja se presta a ser dividida en tres núcleos principales: uno
se concentra en la Plaza Cívica y Castellar, otra entre la
Catedral de Santa Maria y la calle
Carlos Alberto y calle Cavour, y el
más antiguo, entre la calle Gilbert Ferret y la
calle Roma. Partiendo de las antiguas murallas de la
ciudad encontramos cerca del 70% de construcciones originales, frente
al mar, donde podemos ver torres y bastiones que se han construido
rodeando la mar sobre los años cincuenta. El imponente promontorio
rocoso de Capo Caccia está en el horizonte y el panorama
no puede dejar de sorprender a la gente que no está acostumbrada
a tanta belleza.
La puesta
del sol en Alguer
es única y un paseo nocturno
por
el paseo marítimo es una de las costumbres más comunes
entre turistas y la propia población local. Los bares
y restaurantes le aportan un toque de encanto a la atmósfera.
El paseo marítimo está dedicado a Marco Polo, que
viajó hacia el horizonte oriental de su tiempo, y es un hombre muy
apropiado para una ciudad que siempre ha puesto la vista más allá
del mar. Pero en Alguer
también un paseo dedicado a Colón, como no podía
ser de otra manera, entre Génova, España y el mar que mira hacia
el oeste. Aquí encontramos la zona más frecuentada de la ciudad,
los jóvenes se reúnen aquí para tomar su aperitivo obligado al salir
del trabajo. Puerta a Mar y Puerta a tierra, las antiguas
entradas no están tan lejos. En esta última se aloja un centro
de información turística, ideal para obtener cualquier tipo
de información sobre la historia de Alguer.
Alguer
renace de su historia rica de encantos y de vida
cosmopolita. Los alghereses viven habitualmente del turismo,
los viajeros del mar y ahora incluso del aire, teniendo en cuenta
el gran flujo que proviene del aeropuerto internacional de Alghero-Fertilia.
Y estos, los viajeros, llegan siguiendo las olas, las playas doradas,
el aroma de los pinos, las grandes extensiones de arena, la antigua
ciudad medieval de color miel. Se les ve caminar en el Lido,
más allá de la playa de la ciudad, alrededor del campamento,
en las más bellas playas, algunos pasan el tiempo haciendo
surf con vela en las olas, otros bucean en las calas de agua
cristalina. La tranquilidad está a un paso, y aquí puedes dejar
atrás las voces de la gente y del mar.
Aquí
se escucha catalán, y otros italiano, que prácticamente todos
los sarcanos hablan perfectamente a pesar de que su lengua
madre esté más ligada al idioma antiguo de Cerdeña, el
sardo, que entienden ahora mismo solamente los iniciados.
Los visitantes muchas veces sienten como se habla en catalán en
las conversaciones, y también ven como se utiliza en las señales
de tráfico, plazas y por alguna razón en las construcciones
de interés turístico. No es de extrañar, entonces,
que la ciudad tenga por especialidad culinaria la
langosta catalana. El centro histórico de Alguer,
con sus callejuelas laberínticas y las plazas, está pegado al mediterráneo
por una cuadrícula de calles. Las calles están pavimentadas, las
plazas vivas y las paredes pintadas de color miel conservando el
recuerdo de siglos de presencia catalana. La posición geográfica,
estratégica como pocas, ha llevado a la construcción de una muralla
enorme frente al mar, para protegerse de amenazas marítimas
en el lejano horizonte. El centro medieval de Alguer
es hoy en día un pequeño 10% de la ciudad al completo, pero es la
parte más interesante y fascinante para visitar.
Desde la
Torre de Expertos Reial, el visitante
puede
dirigirse a la animada Plaza Sulis, llena de cafeterías y muchos
árboles. Desde aquí se pueden reconocer los restos de la Fortaleza
de la Magdalena, mientras que un poco más allá en el camino
se pueden visitar las dos Torres de Sant Jaume y la Torre circular
Polvorera. No te pierdas el camino, estrecho y pequeño, paralelo
a la fortaleza, donde descubrirás la tradición más profunda: es
aquí donde los pescadores tienen su base de trabajo, un laboratorio
al aire libre para reparar las redes de pesca. Hábiles manos
se mueven incansables a lo largo de los kilómetros, entre nasas
y boyas, detrás de los pequeños barcos de colores y los buques de
tamaño medio. Alguer
es también conocida como la Rivera del Coral y su historia
es tan antigua como la propia ciudad. Lo saben bien los marselleses
que desde el siglo XII hasta el XIV tuvieron un importante intercambio
con el puerto de Cerdeña, llevando redes, cuerdas y otros instrumentos
a los pescadores. A cambio, los franceses compraban coral en
bruto a los ciudadanos de Alguer,
que a su vez se obtenía con el trabajo de los botes y lanchas de
pesca, unas embarcaciones relativamente pequeñas. Según fuentes
de la época, a finales del 1500 Alguer
compartía operaciones de pesca a lo largo de la costa con
operaciones mercantiles en la cosa de Cerdeña con la costa
italiana más próxima a la zona francesa y española. La pesca y el
transporte se aseguraban gracias a trece barcos. Nápoles
y sus pescadores, en particular aquellos de Ponza y Torre
del Greco, usaban los suministros de coral de Alguer
para producir sus típicos amuletos napolitanos.
El mar en
Alguer
mira lejos y tiene un pasado que no
puede
ser apreciado. Con el ferry, en 30 minutos se puede llegar desde
Capo Caccia, para visitar la famosa Coves de Neptú (las
Cuevas de Neptuno), de origen cárstico y de cerca de 4 kilómetros
de largo. En su interior podemos admirar estalactitas, estalagmitas,
un lago salado pequeño y por desgracia ya no hay focas monje. En
tierra, se puede llegar a sitios arqueológicos que
abundan en la zona. Entre los muchos que hay se puede recomendar
el complejo nuragico de Palmavera, el antiguo puerto
romano de Portus Ninpharus y cerca de
allí, la esplendida iglesia de la Santisima Trinidad de Saccargia,
a cerca de 15 kilómetros de Sassari (ciudad Codrongianus).
Los festivales
y eventos temporales llenan de pasión y
entusiasmo
a los visitantes, atraídos por el boca a boca de los siglos. Desde
España llega la tradición de la Semana Santa, la más
importante fiesta religiosa de Alguer,
que une los antiguos rituales de la procesión del Misterio, de
la Via Crucis y del Descenso del Cristo de la Cruz. La mar tiene
otras festividades muy importantes para la población, como la
botadura, la Procesión de Nuestra Señora de Valverde.
Las fiestas de Alguer
son famosas en toda la región, incluyendo el Festival del erizo
de mar (festival del Bogamari), entre enero y febrero, la
Fiesta de San Juan con los Pintores de la Muralla y tantos
y tantos eventos culinarios.
Llegar a
Alguer
es fácil,
la ciudad está unida a
varias ciudades
italianas y europeas con vuelos de bajo coste y vuelos de línea.
Para mayor información, visita la página del aeropuerto de Alghero.
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